
JOAQUÍN FERNÁNDEZ FRANCO
JOAQUÍN EL DE LA PAULA
Nacido el 12 de febrero
(1875-1933)
QUIÉN FUE SU FAMILIA
* Hijo de José Fernández Torres “El Gordo” y de Paula Franco Aguilera. Sobrino de Tío Frasco y La Roezna.
* Se casó con Caridad Vargas Carrillo “La Cholona” (la cual murió siendo muy joven) y tuvieron dos hijos Enrique e Iniesta, más adelante se juntaría con Rosario Jiménez García (familia de Antonio Mairena) con quien tuvo a su hija Mercedes.
* Joaquín tuvo 7 hermanos: dos que murieron todavía siendo muy pequeños, José (padre de Manolito María), Manuel “El Lillo”, Carmen, Vicenta y Agustín.
* Carmen y Vicenta, cantaban la más pura versión alcalareña de la soleá más bailable. En cambio, Agustín y Joaquín optaron por coger ese mismo estilo y lo estiraron, dándole forma y una calidad distinta enriqueciéndolo de melismas.
DÓNDE VIVIO
* Vivió en las cuevas del castillo de Alcalá, lugar que servía de hogar a numerosas familias gitanas.
CUALES ERAN SUS OFICIOS
* Su oficio era el de pelador de borricos, oficio que compaginaba con el de cantaor en la Venta Platilla o en Casa Cachito.
* Debutó como cantaor por primera vez en 1927 en el Café Nevería.
ANALFABETO O PURA INVENCIÓN
Algunos decían de Joaquín que era analfabeto, pero su hija Iniesta contó en una entrevista hecha por Manuel Martín Martín sobre su padre, que era muy ingenioso, que podía estar toda la noche cantando sin repetir una letra, porque se las iba inventando según iba cantando, y que le gustaba mucho leer historia sagrada (cuentan que muchos de los cantaores de la época, acudían a él para pedirle letras como: Tomás Pavón, Manuel Torre, Manuel Vallejo, entre otros…). «Escribía bien, a pesar de tener que hacerlo sobre un lavadero que apoyaba en sus rodillas, sentado sobre la única silla que conservaba, después de tener que quemar todas las demás para poder paliar el frío…»
* Si el escribía las letras sin dificultad alguna, o practicaba la escritura todos los días para poder aprender poco a poco a escribir, o le dictaba a su compadre Vitorino las letras que creaba para pasarlas a papel mientras él seguía insistiendo en la escritura para llegar a escribirlas él algún día, o todas las versiones son ciertas sin tener que desprestigiar ninguna de las dichas anteriores, no podemos asegurarlo…

ANÉCDOTA
* Beca Mateo nos cuenta: le invité a cenar para sacarle algún chiste y recogerlo en mi libro, y apareció vestido de limpio, con pantalones blancos y camisa blanca, y con un sombrero de paja. ¡Parecía un indiano!
Pero el menú lleno de manjares hizo que Joaquín en vez de crear humor, creara tristeza cuando suspiró: “Que biberón más güeno pa mi niño er chico…”
Le regalé unos duros de plata, y Joaquín entre risas y lágrimas exclamó. “¡Don Manué, cuando me vean llegá mis churumbeles en coche, vestio de blanco, con éste sombrero y sonando en er bolsillo estos machacantes, van a preguntarme: bato, ¡¿vies de Puerto Rico?!»
… en esta anécdota denota su calidad como persona, su agudeza y la necesidad económica que le acompañaba.
QUÉ MARCÓ SU VIDA
La anécdota que le marcaría de por vida, sería aquella en la que vinieron unos señores a buscarlo, para que participara en una juerga que querían montar y al llegar a un acuerdo económico, Joaquín les dijo que se fueran adelantando, que enseguida iría él y se reencontraría con ellos. El grupo de señores cogieron y se fueron para la venta, pero cuando el vehículo estaba pasando por encima de las vías que había que cruzar para poder llegar hasta ella, fue arrollado por el tren de los panaderos muriendo todos sus ocupantes…
ESTO MARCÓ SU SALUD
Lo que marcó su salud, fue su participación en la guerra de Cuba, de donde volvió con fiebre amarilla, desarrollando tras el vómito negro, tuberculosis (enfermedad que afectaría a su capacidad torácica y seguro a la presión pulmonar a la hora de interpretar sus cantes) y más tarde la enfermedad de Addison.
* Sabiendo que tipo de enfermedades tuvo, podemos entender el porqué de ese carácter que le imprimen aquellos que imitan sus recreaciones, con ese aire pausado, quejumbroso y carente de mucha presión pulmonar.
CÓMO CANTABA
* González “El Negro” (guitarrista de Joaquín), contaba que sus cantes los cantaba con poquita voz y no muy bien timbrada, pero que era bonito y gustaba al aficionado.
* Enrique de Paula (su hijo), decía que el que mejor cantaba el cante de su padre de fuera de Alcalá era El Perrate de Utrera, con un metal incomparable. Decía de Antonio Mairena, que él lo cantaba dándole una fuerza al estilo que su padre nunca tuvo.
* Se dice que también se defendía bien cantando por bulerías, tonás, seguiriyas y saetas.
AIRES DE FERIA
* Joaquín montaba una caseta en la feria de Mairena del Alcor llamada El Descrédito con la ayuda de su hijo Enrique de Paula, Manolito María, Luis Candela y Antonio “El Sevillano”.

PORQUÉ NO GRABÓ
* Después de mucho insistir sus hijos, aceptó grabar sus cantes, pero el mismo día que llegaban los billetes de tren para ir a grabar a los estudios de Barcelona, ese mismo día murió Joaquín en una cueva del barrio de Arrabal de Alcalá de Guadaíra a sus 58 años de edad el 10 de junio 1933.

* 14 pesetas que llevaba en el bolsillo, no le fueron suficientes para poder pagarse su propio entierro, el cual tuvo que costeárselo el dueño de la fábrica de aceitunas donde trabajaba su hija Mercedes.
* Joaquín sí que recibió ofertas anteriores para poder grabar sus cantes, pero decía que no le parecía bien que después de grabarlo, la gente lo escuchase cuando quisiera, o que pudieran pedir que lo pusieran en cualquier lugar y ya no tuvieran la necesidad de ir a buscarlo para escucharle cantar…
…para entender esta parte hay que imaginarse en ese tiempo pasado, donde las grabaciones sonoras ganaban terreno, llevando a un lugar desconocido y el miedo a perder una de sus fuentes de ingreso tan necesarias, debido a ese sello flamenco familiar tan fuerte, ganado con esfuerzo y con los años, donde aquel que quisiera aprender la pureza de su cante, tuviera que pasar por el filtro de su voz.
* Joaquín fue el personaje central de la novela Martín el de la Paula en Alcalá de los Panaderos de Eugenio Noel, publicada en 1926 y reeditada en los años 90.
